Miguel Hernández
Llegó con tres heridas
LLegó con tres heridas:
la del amor
la de la muerte
la de la vida.
Con tres heridas viene:
la de la vida
…
Tus cartas son un vino
A mi gran Josefina adorada
Tus cartas son un vino
que me trastorna y son
el único alimento para m…
Un hogar en el árbol
Un día Nita vio un nido en el árbol que había junto a su ventana.
-¡Toñito! -dijo a su hermano-. Se ve un …
Tus ojos
Tus ojos parecen
agua removida.
¿Qué son?
Tus ojos parecen
el agua más turbia
de …
Mis ojos sin tus ojos
Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
que son dos hormigueros solitarios
y son mis manos sin las tuyas, varios
intratables …
Troncos de soledad
Troncos de soledad,
barrancos de tristeza
donde rompo a llorar
Tus ojos se me van
de mis ojos y vuelven
de…
Querer
Querer, querer, querer,
esa fue mi corona:
Esa es.
Entre las fatalidades
que somos tú y yo, é…
El sol, la rosa y el niño
El sol, la rosa y el niño
flores de un día nacieron.
Los de cada día son
soles, flores, niños …
En el fondo del hombre
En el fondo del hombre,
agua removida .
En el agua más clara,
quiero ver la vida.
En el fondo del hombre,
agua …
Desde que el alba
Desde que el alba quiso ser alba, toda eres
madre. Quiso la luna profundamente llena.
En tu dolor lunar he visto dos mujeres,
…
Besarse mujer
Besarse, mujer,
al sol, es besarnos
en toda la vida.
Ascienden los labios
eléctricamente
vibrante…
Fue una alegría
Fue una alegría de una sola vez,
de esas que no son nunca más iguales.
El corazón, lleno de historias trist…
Silbo de la llaga perfecta
Abreme, amor, la puerta
de la llaga perfecta.
Abre, amor mío, abre
la puerta de mi sangre.
Abre, pa…
Una querencia
Una querencia tengo por tu acento,
una apetencia por tu compañía
y una dolencia de melancolía&n…
Llueve
Llueve. Los ojos se ahondan
buscando tus ojos: esos
dos ojos que se alejaron
a la sombra cuenca adentro.
Mirada con …
El conejito
A un conejito se le ocurrió echar a correr.
Corría y corría, y no dejaba de correr.
Corría tanto que pronto se e…
No quiso ser
No conoció el encuentro
del hombre y la mujer.
El amoroso vello
no pudo florecer.
Detuvo sus sent…
Cerca del agua te quiero llevar
Cerca del agua te quiero llevar
porque tu arrullo trascienda del mar.
Cerca del agua te quiero tener
porque te aliente su v&iacu…
El silbo del dale
Dale al aspa, molino,
hasta nevar el trigo.
Dale a la piedra, agua,
hasta ponerla mansa.
Dale al molino, aire,…
Silbo de las ligaduras
¿Cuándo dejarás, yegua
el rigor de la rienda?
¿Cuándo, pájaro pinto,
a picotaz…