Ficción infantil y juvenil
Elisa la flaca
La flaca Elisa pensaba de modo muy distinto que el holgazán Enrique y la gorda Trini, a quienes no había modo de sacar de la c…
El glotón
Para su cena, un glotón,
ordena que con presteza
le sirvan un esturión.
Exceptuando la cabeza
le come,…
Un hogar en el árbol
Un día Nita vio un nido en el árbol que había junto a su ventana.
-¡Toñito! -dijo a su hermano-. Se ve un …
La espiga de oro
En aquellos tiempos en que Dios Nuestro Señor andaba aún por el mundo, la fertilidad del suelo era mucho mayor que hoy; entonc…
Lección de paz
Pon en tu boca,
niño,
el sol,
una sonrisa de tu madre
y el amor.
Conocerás
el sabor de la paz.
P…
El regalo de Inocencia
Inocencia hacía honor a su nombre: era inocente.
Con los ojos ávidamente abiertos sobre sus diez y ocho años campesinos…
Niña en el jardín
Un claro en el jardín oscuro o un pequeño
Espacio de luz entre hojas negras.
Allí estoy yo, dueña de…
El perro que deseaba ser humano
En la casa de un rico mercader de la Ciudad de México, rodeado de comodidades y de toda clase de máquinas, vivía no hac…
Los hijos
Tres cosas le gustaban mucho a Emilia: jugar a las visitas, cambiar con las amigas sus juguetes humildes y tener los hijos enfermos. Los hij…
Lo que lleva el rey Gaspar
"Los tres reyes han salido de sus palacios. Los tres son viejecitos. El rey Melchor es alto, con una barba blanca, con sus ojos azules,…
Los Merengues
Para Perico, un niño que apenas está aprendiendo a contar los números, comer merengues se convierte en una obsesi&oacu…
La vieja pordiosera
Érase una vez una mujer muy vieja. En más de una ocasión habrás visto a una vieja pidiendo limosna, ¿verd…
El petirrojo
Era en el tiempo en que Nuestro Señor creó no sólo el cielo y la tierra, sino también todos los animales y plant…
El cuervo, la paloma y la nieve
Con afán el más protervo
Revolcábase agitado
En un monte muy nevado
Cierto negrísimo Cuervo.
U…
La hormiguita
Había vez y vez una hormiguita tan primorosa, tan concertada, tan hacendosa, que era un encanto. Un día que estaba barriendo l…
Los dos amigos
Alcibiades y Axioco, compañeros
de cuerpo juvenil, bello y fornido,
concertaron sus ansias, y pusieron
semillas de …
El gusanillo
Pobrecito niño: estaba muy malo.
Sus labios; antes alegres como mañana de primavera, habían perdido su tierna sonrisa;…
La florecita azul
Un niño de seis años murió en la aurora de un bello
día de estío, y el ángel de su guarda b…
El conejito
A un conejito se le ocurrió echar a correr.
Corría y corría, y no dejaba de correr.
Corría tanto que pronto se e…
El niño y la mariposa
Mariposa,
vagarosa
rica en tinte y en donaire
¿qué haces tú de rosa en rosa?
¿de qu&eacu…