Ficción infantil y juvenil
El Gallo Y La Comadreja
Breve cuento del autor griego Esopo
Juaco el ballenero
Yo soy Juaco el ballenero
Que hace veinte años me fui
A pescar ballenas gordas
A dos mil leguas d…
El vasito de la madre de Dios
Una vez un carretero llevaba su carro bien cargado de vino, y
se le atascó de tal manera que no era capaz de sacarlo del atollader…
El gallito de cresta de oro
Un viejo matrimonio era tan pobre que con gran frecuencia no tenía ni un mendrugo de pan que llevarse a la boca.
Un día se fue…
La perla de la mora
Una mora de Trípoli tenía
Una perla rosada, una gran perla:
Y la echó con desdén al mar …
Los huéspedes inoportunos
En una ocasión dijo un gallo a una gallina.
-Ya es la estación de las nueces, iremos al prado antes que…
El cuervo, la paloma y la nieve
Con afán el más protervo
Revolcábase agitado
En un monte muy nevado
Cierto negrísimo Cuervo.
U…
La brizna de paja, la brasa y la judía verde van de viaje
Eranse una brizna de paja, una brasa y una judía verde que se unieron y quisieron hacer juntas un gran viaje. Habían recorrido…
El Camello Visto Por Primera Vez
Breve cuento de Esopo. Esopo
(620 a.C. - 564 a.C.)
Famoso escritor griego de fábulas. Más del autor en: https://es.wikisou…
El pinzón y la hurraca
Enséñame una canción.
Dijo la urraca habladora
Al gayo y diestro pinzón
Que …
El nido de jilgueros
En una rama ahorquillada de nuestro cerezo había un nido de jilgueros bonito de ver, redondo, perfecto, de crines por fuera y de plum…
La vejiga, la paja y el calzón de líber
Una vejiga, una paja y un calzón de líber se reunieron y decidieron irse a recorrer el mundo para conocer gente y hacerse c&e…
La Liebre Y El Elefante
Clásico Infantil.
Caperucita Roja
Había una vez una niñita en un pueblo, la más bonita que jamás se hubiera visto; su madre estaba enloquecida con…
La rosa
Érase una mujer pobre que tenía dos hijos, el menor de los cuales había de salir todos los días al bosque a busc…
El gusanillo
Pobrecito niño: estaba muy malo.
Sus labios; antes alegres como mañana de primavera, habían perdido su tierna sonrisa;…
Hay que compartir las penas y las alegrías
Érase una vez un sastre gruñón y pendenciero. Por buena, trabajadora y piadosa que fuese su mujer, nunca acertaba a hac…
El geniecillo
Todos los inmortales habitantes del Olimpo estaban altamente preocupados.
Y no era el caso para menos: aquel geniecillo revoltoso y juguet…
El paraguas Jacinto
Guerreiro de Noste iba por el monte, cruzando la sierra que llaman Arneiro, cuando se encontró con un hombre que llevaba un paraguas…
La muñeca
Enriqueta estaba loca de contento pues había llegado el instante, para ella tan deseado, de ir a la quinta de los Rosales, situada en…