Drama
La libertad
A Rómulo Farrera
Ramírez sale de su casa con dirección al taller.
El airecillo fresco le picotea el rostro y le to…
La bella alma de Don Damián
Don Damián entró en la inconsciencia rápidamente, a compás con la fiebre que iba subiendo por encima de treinta …
Una tarde de domingo
Eugenio Karl salió aquella tarde de domingo a la calle, diciéndose: “Es casi seguro que hoy me va a ocurrir un suceso extra&nt…
El banquete
Con dos meses de anticipación, don Fernando Pasamano había preparado los pormenores de este magno suceso. En primer té…
Desprecio de la grandeza humana
Medita un poco este ejemplo:
Un filósofo que estaba
en un monte, o en un valle
(que no importa a la maraña
…
El especialista en divorcios
— Es una señora joven, doctor; manifiesta tener urgencia en hablar con usted.
El abogado especialista en divorcios sonrió c…
Mi hermana Antonia
I
¡Santiago de Galicia ha sido uno de los santuarios del mundo, y las almas todavía guardan allí los ojos atento…
Pruebas de amor
Mi amigo César es un analista insoportable. Pudiera ser feliz, porque tiene talento y buena fortuna, y es el más desdichado …
El loco de los relojes
Con este nombre designaban en uno de nuestros primeros manicomios a un pobre demente, que antes de serlo se llamaba D. Isidoro Val…
Un milagro
Habían volado extenuadas en demanda de las regiones ecuatoriales, y era la única pareja superviviente al numeroso bando que co…
Las desnudas
Una tarde gris, en el campo, mientras las primeras hojas que arranca el vendaval de otoño caían blandamente a nuestros pies,…
Poquita cosa
Hace unos días invité a Yulia Vasilievna, la institutriz de mis hijos, a que pasara a mi despacho. Teníamos que ajustar…
El gato
Muchas cosas desagradables se pueden decir o imaginar de John. Pero nunca le sospeché una mentira; tenía demasiado desprecio …
La médica
Era D. Narciso un enfermo de mucho cuidado; entendámonos, porque la frase es de doble sentido. No digo que estuviera enfermo de mucho…
La excavación
El primer desprendimiento de tierra se produjo a unos tres metros, a sus espaldas. No le pareció al principio nada alarmante. Ser&iac…
El último deseo
Detuvieron un coche y se hicieron conducir al cementerio. Era el 6 de Enero, la Pascua de Reyes, la fiesta tan deseada de los niños; …
El oro inglés
Leía yo, acostado, tratando de dormirme, El Imparcial. De pronto, sobre el cielo raso sonoro como el parche de un tambor — &iexc…
El prisionero
Los disparos se respondían intermitentemente en la fría noche invernal. Formaban una línea indecisa y fluctuante en tor…
Un pesimista
Reclinado en un banco de hierro, el más solitario del paseo, meditaba Tiburcio, procurando desenredar la maraña de sus cavila…
El verdugo
El campanario del pueblecito de Menda acaba de dar las doce. En aquel momento de la noche, un joven oficial francés, apoyado en el p…