Drama
La escalera
—¿Sabes quién ha vuelto de París?—me preguntó ayer un amigo.
—¡Qué he de saber, hombre! Vamos, dim…
Vida nueva
La señora Manolita, vecina insigne de un pueblo andaluz, había muerto de ochenta y siete años, única enfermedad …
Dónde está mi cabeza
- I -
Antes de despertar, ofrecióse a mi espíritu el horrible caso en forma de angustiosa sospecha, como una tristeza hond&ia…
Ladrones legales e ilegales
Un ladrón cayó en el garlito. Falto de recursos para comer bien, como comen los ladrones, y no pudiendo tragar el rancho de la…
El discípulo
De raso negro, bordeada de armiño y con gruesos alamares de plata y de ébano, la gorra de Andrés Salaino es la má…
El fantasma acusador
Escuché una historia, que creo verdadera, de cierto hombre a quien llevaron a la corte de justicia bajo sospecha de asesinato, la cua…
El casamiento engañoso
Salía del Hospital de la Resurrección, que está en Valladolid, fuera de la Puerta del Campo, un soldado que, por servi…
Maravillas de la voluntad
A las tres en punto don Pedro llegaba nuestra mesa, saludaba a cada uno de los concurrentes, pronunciaba para sí unas frases indesci…
Las literatas
Mi querida Eduarda: ¿Seré demasiado cruel, al empezar esta carta, diciéndote que la tuya me ha puesto triste y malhumor…
Para verdades el tiempo, para justicia Dios
- VI -
Pagada la Catalina
de amistad tan firme y tierna,
de tanto afán y desvelos,
de tan rendida fineza,
escuchó a Juan u…
Los suicidios
Leía hace pocas noches, en la gacetilla arlequinesca de nn periódico, la noticia de un suicidio recientemente acaecido. El p&a…
Dos vidas
Guillermo y Antonio se encontraron, a los diez y nueve y diez y ocho años, respectivamente, huérfanos de padre y madre y con…
El fabricante de honradez
IX
Conforme había previsto Mirahonda, tocáronse luego las tristes consecuencias de la imprudente contrasugestión.…
Hipnotismo
Despúes de la comida, la víspera de nuestra llegada a Valparaíso, el doctor Fowland y yo pasamos al salón de fum…
Una hora de amor
I
Donde la Sacerdotisa de Venus empieza a creer en la despoblación del Bosque Sagrado.
¡Tan!... &iexc…
El doctor Pértinax
Era la hora de las burras de leche. San Pedro frotaba con un paño el aldabón de la puerta del cielo y lo dejaba reluciente com…
El amor y la muerte
Con gran frecuencia ocurren los llamados crímenes de amor.
Relatan los periódicos casi a diario sucesos dramáti…
Santa Isabel
Cuando expiró, no sé quién de los presentes dijo, con cierta indiferencia semicompasiva:
—Ya cesó de sufrir.
Y …
Cancion Del Pirata
El estilo poético de José de Espronceda se incluye dentro del género del romanticismo, corriente político-cultur…
Una civilización que se acaba
(Cuento de Navidad)
La galería que circunda el vasto patio es de mármol blanco. De mármol blanco son las recias column…