Drama
La mujer
Paulina pasó en el confesonario media hora muy grata. Conforme iba desprendiendo los pesados frutos del pecado, el árbol ali…
El avaro y el jornalero
Todo su caudal guardaba
cierto avariento cuitado
en onzas de oro, metidas
en un puchero de barro.
Por tenerlo más s…
Historia de un mirlo blanco
Busqué en un primer momento a mis padres por todos los jardines de los alrededores, pero fue en vano; sin duda se habían refug…
El último canto
Se sintió Frank mejor, y tomó la caja en que dormía su violin crispado de frío. Desde la bohardilla se ve&iacut…
Tini
-¿Cómo va la enferma? -dijo el médico, entrando a una pieza en la que varias personas hablaban en voz baja.
-No est&aac…
Nada resta de tí
Nada resta de ti…, te hundió el abismo…,
te tragaron los monstruos de los mares…
No quedan en los fúnebres lugares…
El quinto
No puedo dudarlo. Ella se aproxima; oigo el ruido de manera seca de sus canillas y el golpeteo de sus pies sin carne sobre los peldañ…
Los ojos sombríos
Después de las primeras semanas de romper con Elena, una noche no pude evitar asistir a un baile. Hallábame hacía largo…
La niña martir
No se trata de alguna de esas criaturas cuyas desdichas alborotan de repente a la prensa; de esas que recoge la policía en las calles…
Abuela Julieta
Cada vez más hundido en su misantropía, Emilio no conservaba ya más que una amistad: la de su tía la seño…
La agonía de La Garza
Vuelto a mi playa querida, pregunté por los míos. Mi playa es esa costa chata y riscosa que se duerme en línea temblona…
Bonifacio
Bonifacio vivió buscándose y murió sin haberse hallado; como el barón del cuento, creía que tirá…
El velatorio
Había muerto sin agonía, tranquilamente, como mujer cuya vida fue irreprochable; y descansaba ahora en la cama boca arriba, c…
La petición
En el gran patio de la Gouille, la señora Repin lanzaba a sus aves puñados de grano. Éstos volaban regularmente de la c…
Cuentan de un sabio
Cuentan de un sabio que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de…
Cuento de Navidad
Se hizo el silencio. La luz de la lámpara iluminaba despiadadamente el rostro mofletudo del joven Anton Golïy, vestido con la …
Joselito el valiente
Durante aquellos días de revolución, el Puerto de Santa María presentaba el aspecto de una ciudad deshabitada. Los pa…
Reconocimiento
Tú haces el silencio de las lilas que aletean
En mi tragedia del viento en el corazón.
Tú hiciste de mi vida un cuento …
Alma de artista
Selma cambió el sencillo traje de calle por una bata de seda azul, restos de su pasada opulencia. Con sus zapatitos de raso blanco y …
La redada
Mi boda se desbarató por una circunstancia insignificante, sin valor alguno sino para quien, como yo, se pasa de celoso y raya en man…