Drama
El incidente del puente del Búho
Desde un puente ferroviario, al norte de Alabama, un hombre contemplaba el rápido discurrir del agua seis metros más abajo. Te…
El crimen fue en Granada
I
EL CRIMEN
Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estr…
Los inmigrantes
El hombre y la mujer caminaban desde las cuatro de la mañana. El tiempo, descompuesto en asfixiante calma de tormenta, tornaba a&uac…
Más allá
Yo estaba desesperada -dijo la voz-. Mis padres se oponían rotundamente a que tuviera amores con él, y habían llegado a…
El gato
¿Cuánto tiempo llevaba encerrado?
La mañana de mayo velada por la neblina en que había ocurrido aquello…
El último viernes
En cuanto lo hicieron pasar, Carner comprendió que aquel viernes iba a ser distinto. Creyó recordar tímidas premonicio…
Dejar a Matilde
Un amigo mío camionero ha escrito en el cristal del parabrisas: “Mujeres y motores, alegrías y dolores”. No digo yo que no ten…
El conductor del rápido
Desde 1905 hasta 1925 han ingresado en el Hospicio de las Mercedes 108 maquinistas atacados de alienación mental
Cierta mañana…
El marqués de Lumbría
En toda la ciudad de Lorenza no se hablaba luego sino de la entereza varonil con que Carolina llevaba adelante sus planes. Salía a di…
Una mujer amaestrada
Hoy me detuve a contemplar este curioso espectáculo: en una plaza de las afueras, un saltimbanqui polvoriento exhibía una muj…
Hijo del alma
Los médicos son también confesores. Historias de llanto y vergüenza, casos de conciencia y monstruosidades psicoló…
La condenada
Catorce meses llevaba Rafael en la estrecha celda. Tenía por mundo aquellas cuatro paredes de un triste blanco de hueso, cuyas grieta…
Las ventanas se han estremecido
Las ventanas se han estremecido, elaborando una metafísica del universo. Vidrios han caído. Un enfermo lanza su qu…
El casarse pronto y mal
Así como tengo aquel sobrino de quien he hablado en mi artículo de empeños y desempeños, tenía otro no ha…
El cornudo
Calleja penumbrosa, escalera silente, dueña discreta con un manojo de llaves a la cintura; silencio amable en un hostal del placer …
La moneda del mundo
Érase un emperador (no siempre hemos de decir un rey) y tenía un solo hijo, bueno como el buen pan, candoroso como una doncell…
A una adúltera
Sólo en ti, Lesbia, vemos que ha perdido
El adulterio la vergüenza al cielo,
Pues que tan claramente…
Nochebuena aristocrática
Después de la misa del Gallo celebrada en el oratorio y oída con más recogimiento que una comedia de teatro antiguo en…
Como flor de almendro
Ansiosa, acodada sobre la barandilla de popa,
fijaba con insistencia los ojos en el horizonte, como si quisiera dar fuerza a sus pupi…
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