Horror
Las Rayas
Es un cuento corto de Horacio Quiroga.
Sobre el autor:
Horacio Silvestre Quiroga Forteza (Salto, Uruguay, 31 de diciembre de 1878 - Bueno…
Catalepsia
Giró mi espíritu sobre sí mismo, aleteó un momento, y, como pájaro herido, cayó repentinamente. Ca…
Por qué la mató
Y fijando en ella sus grandes pupilas de felino, aquel impasible, que parecía haber absorbido los desalientos de muchas generacione…
Historia de una condenada que se apareció después de su muerte
En una ciudad de Perú, una chica de dieciséis años, llamada Catherine, murió de repente, cargada de pecados y c…
La mígala
La mígala(*) discurre libremente por la casa, pero mi capacidad de horror no disminuye.
El día en que Beatriz y yo entramos …
Una broma de carnaval
Un manicomio es un cementerio de almas. Y así como la muerte física no tiene recato ni castidad que guardar, la locura, que es…
Fotografía espírita
Los espíritus tienen coqueterías de mujer; cosa que yo no hubiera creído si no me lo revelan ellos mismos, o mejor di…
Judas
Estaba en el Museo contemplando extasiado el hermoso cuadro de Van Dyck “El beso de Judas”.
De pronto sonó una voz detrás de…
La lluvia de fuego
Y tornaré el cielo de hierro y la tierra de cobre.
Levítico, XXVI - 19.
Recuerdo que era un día de sol herm…
Vendetta
A Manuel F. Cestero
Y mientras yo con asombro le escuchaba, el poeta proseguía:
Así transformado, e impregnadas del veneno de …
La mano
El doctor Alejo murió asesinado. Indudablemente murió estrangulado.
Nadie había entrado en la casa, indudableme…
La foto
Jaime y Paula se casaron. Ya durante la luna de miel fue evidente que Paula se moría. Apenas unos pocos meses de vida le pronostic&oa…
La sepulturera
I
— ¡Ahí tienes la cena! Yo no tengo ganas.
—Pues están muy apetitosas las chuletas, y el arroz huele a gloria... &ique…
La hija del aire
Pocas veces concurro al Circo. Todo espectáculo en que miro la abyección humana, ya sea moral o física, me repugna gran…
La hermana
Se hizo preciso adelantar la marcha, porque a la salud de Lucio no era propicio el
tráfago urbano. Cuando llegaron a la quinta,
…
Francisca Y La Muerte
La muerte que busca a Francisca para llevarsela, pero esta anda muy ocupada trabajando.
El vengador
…–¡Sí, señores jurados, aquella mujer, aquella anciana, era mi madre! –Me acerqué a su lecho silenciosamente, en…
Diocrates Santo
III
A partir de entonces, el viejo sólo comió legumbres y raíces cocidas. Como pasados muchos días insistiese Si…
El sueño y la muerte
Al sentirse envarado por el sueño y la muerte se apresuró a irse a la cama.
Quería saber quién iba a ll…
El fantasma
En la época en que da principio este relato, Bernarda se encontraba en el Abril de la juventud, en los diez y seis años de s…