Crítica Literaria
Las fresas
I
Una mañana de junio, al abrir la ventana, recibí en el rostro un soplo de aire fresco. Durante la noche había habido …
La mujer
Paulina pasó en el confesonario media hora muy grata. Conforme iba desprendiendo los pesados frutos del pecado, el árbol ali…
Las veintisiete
Había oído hablar Ramiro Nozales de cierto filósofo, el cual no era de estos metafísicos sutiles consagrados d&i…
La novela del tranvía
Cuando la tarde se obscurece y los paraguas se abren, como redondas alas de murciélago, lo mejor que el desocupado puede hacer es sub…
El lago encantado
Para el ministro de México en España,
Don Juan A. de Béisteoui
Mi amigo, que ama apasionadamente la natural…
La tormenta
En la esquina de una calle cualquiera de Berlín oeste, bajo el dosel de un tilo en plena floración, me vi envuelto en una ardi…
Continuidad
No nombrar las cosas por sus nombres. Las cosas tienen bordes dentados, vegetación lujuriosa. Pero quién habla en la habitaci&…
Abuela Julieta
Cada vez más hundido en su misantropía, Emilio no conservaba ya más que una amistad: la de su tía la seño…
Una mujer respetable
la señora Baroda se molestó un poco al enterarse de que su esposo había invitado a su amigo Gouvernail a pasa…
La mata
Vivía sola, completamente sola, en un cuarto estrecho y sombrío de cabo de barrio. Sus nexos sociales no pasaban de la compra,…
La agonía de La Garza
Vuelto a mi playa querida, pregunté por los míos. Mi playa es esa costa chata y riscosa que se duerme en línea temblona…
Cuento de Navidad
Se hizo el silencio. La luz de la lámpara iluminaba despiadadamente el rostro mofletudo del joven Anton Golïy, vestido con la …
Es raro
II. De bohemio
—Pues verá usted. Hace diez años vivía yo en una buhardilla de la calle de Vaugirard, enfrente del jard&…
La mañana de San Juan
Pocas mañanas hay tan alegres, tan frescas, tan azules, como esta mañana de San Juan. El cielo está muy limpio, «…
Un obispo en el atolladero
Resulta bastante curiosa la idea que algunas personas piadosas tienen de los juramentos. Creen que ciertas letras del alfabeto, ordenadas de…
Diles Que No Me Maten
Diles Que No Me Maten. Cuento número nueve del libro El Llano en Llamas. Colección de cuentos de ambiente rural escritos por R…
Un artista
En la "Hostería de la Manzana de Adán" tenían sus cuarteles unos cuantos literatos y desocupados que sol&iac…
El botones
Tipo lamentable de la sociedad moderna... A la puerta del hotel, en la antesala del club, en la redacción del periódico, en cu…
En pos del ensueño
Releía las cartas esparcidas sobre la mesa como si deseara fortalecer su ánimo. Al fin, de un día a otro, iba a conoc…
Primavera triste
El viejo Tòfol y la chicuela vivían esclavos de su huerto, fatigado por una incesante producción.
Eran dos &a…