Poesía
Oración final
Tú que callas, ¡oh Cristo!, para oírnos,
oye de nuestros pechos los sollozos;
acoge nuestras quejas, los gemidos
de este…
La ciudad
Un joven músico, mirando fijamente a la lejanía con sus ojos negros, decía en voz queda:
—La música que yo quisi…
Himno de la inmortalidad
¡Salve, llama creadora del mundo,
lengua ardiente de eterno saber,
puro germen, principio fecundo,
que encadenas la muerte a tus pies!…
La luna nueva
Quiero hacerte un regalo, hijo mío, pues la vida nos arrastra a la deriva.
El destino nos separará, y nuestro amor será…
El cóndor y el poeta
Diálogo
POETA
-Escucha, amigo Cóndor, mi exorcismo;
obedece a la voz del mago Mitre,
que ha convertido…
Tiene el alma del poeta
Tiene el alma del poeta
Extrañeza singular:
Si en su paso encuentra al hombre
El poeta da en …
Obrerito
Madre, cuando sea grande,
¡ay..., qué mozo el que tendrás!
Te levantaré en mis brazos,
como el …
Un retrato de Watteau
Estáis en los misterios de un tocador. Estáis viendo ese brazo de ninfa, esas manos diminutas que empolvan el haz de rizos …
El hombre, el caballo y el toro
A un Caballo dio un Toro tal cornada
que en todo un mes no estuvo para nada.
Restablecido y fuerte,
quiere vengar su afren…
Heráclito, Demócrito y Minos
Se cuenta que llevaron.
de Plutón los ministros,
a Heráclito y Demócrito,
al tribunal de Minos.
…
¿Qué es una madre?
Mi madre me dio la vida:
mi madre arrulló mis sueños
cuando en mi infancia querida
soñaba el alma dor…
El sueño del violinista
Siempre había sido el sueño del gran violinista tocar debajo del agua para que se oyese arriba, creando los nenúfares …
Silencio
Hijo mudo de la soledad y del misterio, tú eres el esposo esperado de la noche, el amigo ansiado de los que padecen, de los que n…
Canciones
Ampliamente reconocido como el mejor dramaturgo y poeta español del siglo XX, Federico García Lorca (1898-1936), fue escritor …
Codicia de lo prohibido
Vaya un ejemplo. En mi tierra
había una doncellita
opilada, con gran riesgo,
de puro comer ceniza.
Sus padres…
Quién fuera tu espejo
¡Cuán feliz es el sol! En las mañanas
por verte su carrera precipita,
a tus balcones llega, y en cada al…
Del oro, como muchos, no dependo
Del oro, como muchos, no dependo,
Fabio, pues ni le guardo ni codicio;
ni dependo jamás del vulgar…
El trabajo
Cuando de Dios la mano sabia y omnipotente,
puso en el mundo al hombre luego que lo creó,
el hombre ingrato y débi…
El gorrión
Ven a mi estancia,
triste avecilla,
del hombre huésped,
de su hijo amiga.
Cerca a tu techo
moras en cli…
Espantapájaros
No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o …