Alba
El presupuesto
(Montevideanos, 1959)
En nuestra oficina regía el mismo presupuesto desde el año mil novecientos veintitantos, o sea desde un…
Biografías breves
(1854 - 1900)
Oscar Wilde nació el 16 de octubre de 1854 en Dublín.
Poeta, dramaturgo, novelista, crítico literario y e…
El entierro prematuro
II
(Continuación)
Durante varios años sufrí accesos de ese singular trastorno que los médicos se han pue…
Amor
Un poco cansada, con las compras deformando la nueva bolsa de malla, Ana subió al tranvía. Depositó la bolsa sobre las…
Silencio una fabula
Escúchame —dijo el Demonio, apoyando la mano en mi cabeza—. La región de que hablo es una lúgubre región en Libi…
La caída de la Casa Usher
I
Un día de otoño triste, oscuro y silencioso, cuando las nubes colgaban bajas y pesadas en el cielo, crucé solo a cab…
Carta de un adolescente
Querida Señora,
Una vez me invitó a escribirle. Creía usted que para un joven con talento literario sería una de…
Ex oblivione
Cuando me llegaron los últimos días, y las feas trivialidades de la vida me hundieron en la locura como esas gotas de agua que…
Acerca de los besos
Piero contó:
Esta noche hemos hablado de nuevo sobre el beso y hemos discutido acerca de que clase de beso era el que nos procuraba m…
La mujer vengada
Remontémonos a las épocas gloriosas en las que Francia tenía numerosos señores feudales que gobernaban desp&oacu…
Las moradas
El Ceremonial
Macbeth
La leyenda del rey indio
En la antigua India de los dioses, muchos siglos antes del advenimiento de Gotama Buda el excelso, sucedió que los brahmanes ungieron…
Te espero
Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas, lo sé,&…
Esa boca
(Montevideanos, 1959)
Su entusiasmo por el circo se venía arrastrando desde tiempo atrás. Dos meses, quizá. Pero cuand…
Lo innombrable
Estábamos sentados en una ruinosa tumba del siglo XVI, a avanzada hora de la tarde de un día de otoño, en el viejo ce…
El matadero (2)
El matadero de la Convalescencia o del Alto, sito en las quintas al Sur de la ciudad, es una gran playa en forma rectangular colocada al ext…
La noche de los feos
1
Ambos somos feos. Ni siquiera vulgarmente feos. Ella tiene un pómulo hundido. Desde los ocho años, cuando le hicieron la op…
Por qué engañan los hombres a las mujeres. Por bonitas
Cuando el Sr. Poncet terminó de hablar, la anciana señora Míguez reiteró su tesis de que el género de vi…