Alba
El caos reptante
Mucho es lo que se ha escrito acerca de los placeres y los sufrimientos del opio. Los éxtasis y horrores de De Quincey y los paradis…
Los suicidas
No pasa un día sin que aparezca en los periódicos la relación de algún suceso como éste:
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La calle
Hay quien dice que las cosas y los lugares tienen alma, y hay quien dice que no; por mi parte, no me atrevo a pronunciarme, pero quiero habl…
El derecho del primer ocupante
Cuando nacisteis os encontrasteis con padres que os daban todo lo que os hacía falta: comida, vestido, casa y todas las demás…
La cruz del diablo
En un pueblo de Navarra había un señor que era el terror de todas aquellas tierras: tan malo era, que el mismo demonio le ten&…
El cumpleaños de la infanta
La llorona
Los cuatros sacerdotes aguardaban expectantes.
Sus ojillos vivaces iban del cielo estrellado en donde señoreaba la gran luna blanca,…
El extraño
Infeliz es aquel a quien sus recuerdos infantiles sólo traen miedo y tristeza. Desgraciado aquel que vuelve la mirada hacia horas sol…
Un artista del hambre
La gente astuta
Un buen día un campesino cogió su bastón de carpe del rincón y le dijo a su mujer:
— Trina, me voy ahora a ha…
El árbol que no sabía quien era
Había una vez en un lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un jard&iacu…
La española inglesa (1)
El árbol
En una verde ladera del monte Menalo, en Arcadia, se halla un olivar en torno a las ruinas de una villa. Al lado se encuentra una tumba, ant…
El poema vivo del amor
Un atardecer de primavera vi en el campo a un ciego conducido por una doncella que difundía en torno de sí nimbo de reposo. Er…
San Manuel Bueno mártir
En el pueblo todos acudían a misa, aunque sólo fuese por oírle y por verle en el altar, donde parecía transfigu…
Doctor en medicina
Según Tito Livio, hubo una vez un caballero de gran honor y distinción, rico en amigos y muy acaudalado. El caballero tuvo de…
La casa encantada
Una joven soñó una noche que caminaba por un extraño sendero campesino, que ascendía por una colina boscosa cuya…
El mozalbete de la cabeza dura y su hermana del pie pequeño
Los ocios encantadores de la adolescencia desocupada
Se cuenta –pero Alah es más sabio– que en una ciudad entre las ciudades de un p…