Alba
Canción de Navidad
Sí, y la columna era la suya. La cama era la suya y suya era la habitación. Pero lo mejor de todo es que el tiempo que le qued…
La gallina degollada
Todo el día, sentados en el patio en un banco, estaban los cuatro hijos idiotas del matrimonio Mazzini-Ferraz. Tenían la lengu…
Luvina
De los cerros altos del sur, el de Luvina es el más alto y el más pedregoso. Está plagado de esa piedra gris con la que…
Lo que es la Navidad a medida que envejecemos
Hubo un tiempo en el que, para la mayoría de nosotros, el día de Navidad envolvía nuestro limitado mundo como un anill…
Amistad funesta (Cap. 1.6)
Juan y Lucía aparecieron por el corredor, ella como arrepentida y sumisa, él como siempre, sereno y bondadoso. Hermosa era la…
Aplastamiento de las gotas
Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con …
Los amos
Cuando ya Cristino no servía ni para ordeñar una vaca, don Pío lo llamó y le dijo que iba a hacerle un regalo.
-…
El resucitado
Los filósofos dan menos crédito a los aparecidos que a ninguna otra cosa; sí, no obstante el extraordinario hecho que v…
Cartas literarias a una mujer
¿Qué es el amor?
A pesar del tiempo trascurrido, creo que debes acordarte de lo que te voy á referir. La fecha en que…
El amante liberal
(Sección 5)
Tomado, pues, entre los tres este apuntamiento, quien primero le puso en plática fue Halima, bien así com…
Llama de amor viva
Canciones del alma en la íntima comunicación de unión de amor de Dios
¡Oh, llama de amor viva, …
El asno y el lobo
Un Burro cojo vio que le seguía
Un Lobo cazador, y no pudiendo
Huir de su enemigo, le decía:
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El diablo y el relojero
Vivía en la parroquia de San Bennet Funk, cerca del Mercado Real, una honesta y pobre viuda quien, después de morir su marido,…
El tesoro perdido
El sol poniente se hundía en los picos helados de las montañas y éstos se tornaban rojos como ascuas. En las azoteas de…
Los elfos y el zapatero
Hace mucho, mucho tiempo, vivía en un país mágico un humilde zapatero, tan pobre, que llegó un día en que…
El maestro
Las semillas de la discordia
Una noche un campesino de África vio que la discordia plantaba semillas en su campo. Se abstuvo de intervenir y la observó. Cu…
La bella durmiente del bosque
Vivían en tiempos remotos un rey y una reina que todos los días exclamaban:
- ¡Ah, si tuviésemos un hijito! - pe…
La última niebla
Hace varias horas que hemos llegado a la ciudad. Detrás de la espesa cortina de niebla, suspendida inmóvil alrededor nuestro,…
La fría mano del misterio
Después del casamiento, mi mujer me arrastró rápidamente hasta el coche. A la puerta de la iglesia, de pie sobre las lo…