Alba
Un pesimista
Reclinado en un banco de hierro, el más solitario del paseo, meditaba Tiburcio, procurando desenredar la maraña de sus cavila…
El verdugo
El campanario del pueblecito de Menda acaba de dar las doce. En aquel momento de la noche, un joven oficial francés, apoyado en el p…
Leyenda china
Esto se cuenta acerca de Meng Hsie.
Cuando supo que últimamente los artistas jóvenes se ejercitaban en colocarse cabeza abajo,…
El licenciado Vidriera
(Sección 3)
Cuando esto decía, estaba a la puerta de un boticario, y, volviéndose al dueño, le dijo:
Vues…
El amar y el querer
Al otro lado de la pared
Hace muchos años, cuando iba de Hong Kong a Nueva York pasé una semana en San Francisco. Hacía mucho tiempo que no hab&…
Las dos doncellas
(Sección 5)
No se había aún dormido don Rafael, esperando a su hermana, por saber lo que le había pasad…
Cartas de amor (27)
Mi Ramiro:
Ya hace mucho tiempo que dura nuestro enojo, y eso no puede ser. Tú te has encaprichado en que sea yo la primera en escrib…
El sueño de los dos niños
Estábamos, una noche del mes de Julio, en que el calor dejaba sentir su fastidiosa influencia, sentados con varios amigos en el sal…
La fábula de los ciegos
Durante los primeros años del hospital de ciegos, como se sabe, todos los internos detentaban los mismos derechos y sus pequeñ…
El gato con botas
Murió un molinero que tenía tres hijos, y no dejó más bienes que su molino, su borriquillo y un gato.
Se hiciero…
Te quiero a las diez de la mañana
El cantero
Había una vez en el Japón un pobre hombre, simple obrero en las canteras. Su tarea era ruda, ganaba poco y no estaba content…
La autopista del sur (2)
Por la mañana se avanzó muy poco pero lo bastante como para darles la esperanza de que esa tarde se abriría la ruta hac…
Vida del Buscón
Capítulo VI
En que prosigue el camino y lo prometido de su vida y costumbres
«-Lo primero ha de saber que en la Corte hay siemp…
El árbol del orgullo
Si bajan a la Costa de Berbería, donde se estrecha la última cuña de los bosques entre el desierto y el gran mar sin ma…
De cómo repartió el diablo los males por el mundo
Voy a contarles, y no lo olviden, porque es
cosa que un cristiano debe tener bien presente, esta
historia que nosotros no olvidaremos jam&…
Un canario como regalo
El tren pasó rápidamente junto a una larga casa de piedra roja con jardín, y, en él, cuatro gruesas palmeras, a …
El conjuro
El pensador oyó sonar pausadamente, cayendo del alto reloj inglés que coronaban estatuitas de bronce, las doce de la noche del…