Alba
Hoja de otoño
Leído por Alba
Ramón López Velarde
Leve como una virgen de las que ilustran los márgenes de los viejos misales, pasas con la gravedad de tus treinta años, dejand…
La misa de las sombras
Leído por Alba
Anatole France
He aquí lo que el sacristán de la iglesia de Santa Eulalia, en Neuville-d’Aumont, me contó bajo el emparrado del Cheval…
La viga
Leído por Alba
Jacob and Wilhelm Grimm
Un día se encontraba un hechicero rodeado de espectadores, ante los cuales efectuaba sus maravillosos trucos. Entre ellos presentaba …
La boda divina
Leído por Alba
Jacob and Wilhelm Grimm
Una vez un pobre muchacho campesino oyó decir al párroco en la iglesia: — El que quiera llegar al cielo tiene que ir siemp…
La madre vieja
Leído por Alba
Jacob and Wilhelm Grimm
Una pobre anciana estaba sentada una noche sola en su cuarto en una gran ciudad, pensando que había perdido primero a su marido, desp…
El frío del Papa
Leído por Alba
Leopoldo Alas, Clarín
Decía el periódico: «No es cierto que Su Santidad León XIII esté enfermo. Su salud se mantiene firme; pero…
La ganadera
Leído por Alba
Emilia Pardo Bazán
No podía el cura de Penalouca dormir tranquilo; le atormentaba no saber si cumplía su misión de párroco y de cri…
El premio gordo
Leído por Alba
Emilia Pardo Bazán
Allá en tiempo de Godoy, el caudal de los Torres-nobles de Fuencar se contaba entre los más saneados y poderosos de la monarqu…
La sombra
Leído por Alba
Emilia Pardo Bazán
Aquel rey Artasar, que, después de Suleimán o Salomón, fue el más poderoso y el más opulento del orbe; aq…
El celemín de trigo
Leído por Alba
Cuentos y Leyendas Populares
Había en un pueblo un molinero que medía el trigo que compraba con una medida que cabía un celemín, pero que era…
A fugitivas sombras doy abrazos
Leído por Alba
Francisco de Quevedo
A fugitivas sombras doy abrazos; en los sueños se cansa el alma mía; paso luchando a solas noche y día …
Ándeme yo caliente y ríase la gente
Leído por Alba
Luis de Góngora y Argote
Traten otros del gobierno del mundo y sus monarquías, mientras gobiernan mis días mantequillas y pan tierno,…
No hay que pervertir los números
Leído por Alba
Ramón Gómez de la Serna
Lo que más hace sufrir a los grandes matemáticos es que les perviertan los números. No les importa que no se sepan m…
El sueño y la muerte
Leído por Alba
Ramón Gómez de la Serna
Al sentirse envarado por el sueño y la muerte se apresuró a irse a la cama. Quería saber quién iba a ll…
Abuela Julieta
Leído por Alba
Leopoldo Lugones
Cada vez más hundido en su misantropía, Emilio no conservaba ya más que una amistad: la de su tía la seño…
Dime vencedor rapaz
Leído por Alba
Sor Juana Inés de la Cruz
Dime vencedor Rapaz, vencido de mi constancia, ¿Qué ha sacado tu arrogancia de alterar mi firme paz? Q…
El contertulio
Leído por Alba
Miguel de Unamuno
A mis compatriotas de tertulia Más de veinte años hacía que faltaba Redondo de su patria, e…
La gota de agua que no quería perder su "individualidad"
Leído por Alba
Amado Nervo
Por la noche, en el verano, a partir de las doce pueden regarse los tiestos. Se supone que a las doce –y se supone mal– nadie pasar…