Alba
El ruiseñor y la rosa
El evangelio según Marcos
El hecho sucedió en la estancia Los Álamos, en el partido de Junín, hacia el sur, en los últimos días del…
El maestro de la sabiduría
Instrucciones para subir una escalera
Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el p…
Las moradas
Silencio una fabula
Escúchame —dijo el Demonio, apoyando la mano en mi cabeza—. La región de que hablo es una lúgubre región en Libi…
De la oscuridad
De Herbert West, amigo mío durante el tiempo de la universidad y posteriormente, no puedo hablar sino con extremo terror. Terror que …
La educación de la mujer
A MI QUERIDA HERMANA
CATALINA DE BURGOS SEGUÍ.
El que desee hombres grandes y virtuosos, que eduque a las mujeres en la grandeza …
La caída de la Casa Usher
I
Un día de otoño triste, oscuro y silencioso, cuando las nubes colgaban bajas y pesadas en el cielo, crucé solo a cab…
La comedia de las equivocaciones
La casa del Juez
Cuando Malcolmson llegó a su casa se encontró con que era un poco más tarde que de costumbre y que Mrs. Dempster se hab…
Aire frio
Me piden que explique por qué temo las corrientes de aire frío, por qué tirito más que otros al entrar en una h…
Esa boca
(Montevideanos, 1959)
Su entusiasmo por el circo se venía arrastrando desde tiempo atrás. Dos meses, quizá. Pero cuand…
La noche de los feos
1
Ambos somos feos. Ni siquiera vulgarmente feos. Ella tiene un pómulo hundido. Desde los ocho años, cuando le hicieron la op…
Cleopatra
(Montevideanos, 1959)
El hecho de ser la única mujer entre seis hermanos me había mantenido siempre en un casillero especial …
La fierecilla domada
El matadero (2)
El matadero de la Convalescencia o del Alto, sito en las quintas al Sur de la ciudad, es una gran playa en forma rectangular colocada al ext…
Acerca de los besos
Piero contó:
Esta noche hemos hablado de nuevo sobre el beso y hemos discutido acerca de que clase de beso era el que nos procuraba m…
Blancanieves
Era un crudo día de invierno, y los copos de nieve caían del cielo como blancas plumas. La Reina cosía junto a una vent…