Alba
La gallina degollada
Todo el día, sentados en el patio en un banco, estaban los cuatro hijos idiotas del matrimonio Mazzini-Ferraz. Tenían la lengu…
El soldadito de plomo
Érase una vez un niño que tenía muchísimos juguetes. Los guardaba todos en su habitación y, durante el d&…
La princesa y el granuja
- XIII -Discurrieron por los salones en parejas. Migajas daba el brazo a su consorte.
-¡Es lástima -dijo ésta-, qu…
El infierno artificial
Las noches en que hay luna, el sepulturero avanza por entre las tumbas con paso singularmente rígido. Va desnudo hasta la cintura y l…
La vendedora de fósforos
Terror
Al caer la tarde, Corrales se dirigió al galpón de las
herramientas, donde estaba el catre del viejo Cetrini. La
verdad, s…
Lo que no se puede decir, no se debe decir
Hay verdades de verdades, y a imitación del diplomático de Scribe, podríamos clasificarlas con mucha razón en do…
Una aventura india
Pitágoras, estando en la India, aprendió, como saben todos, en la escuela de los gimnosofistas la lengua de los animales y la…
Máximas y Aforismos de Confucio
De la moral provienen dos cosas esenciales: la cultura de la naturaleza inteligente y la duración de los pueblos.
Es preciso que el …
La bellaza de la vida
En tiempos remotos vivía en Georgia una noble y prudente mujer, la reina Magdana, que gobernaba con justicia su rico y verde pa&iacut…
Aplastamiento de las gotas
Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con …
En la madrugada
San Gabriel sale de la niebla húmedo de rocío. Las nubes de la noche durmieron sobre el pueblo buscando el calor de la gente. …
Juan Bobo
Había un muchacho al que llamaban Juan Bobo. Como no le gustaba que le llamaran Juan Bobo, un día mató un buey para inv…
Fragmentos para dominar el silencio
I
Las fuerzas del lenguaje son
Las damas solitarias, desoladas,
Que cantan a través de mi voz
Que escucho a …
Más es el ruido que las nueces
El conjuro
El pensador oyó sonar pausadamente, cayendo del alto reloj inglés que coronaban estatuitas de bronce, las doce de la noche del…
Dónde está mi cabeza
- I -
Antes de despertar, ofrecióse a mi espíritu el horrible caso en forma de angustiosa sospecha, como una tristeza hond&ia…
Entre sueños
Hace pocos días entré en una tienda de tiroleses, y como había de fijarme en otra cosa, me fijé en un reloj de …
El árbol del orgullo
Si bajan a la Costa de Berbería, donde se estrecha la última cuña de los bosques entre el desierto y el gran mar sin ma…
El sueño
Murray tuvo un sueño.
La psicología y la ciencia vacilan cuando intentan explicarnos las aventuras de nuestro …