Alba
The last dream of the old oak
In the forest, high up on the steep shore, and not far from the open seacoast, stood a very old oak-tree. It was just three hundred and sixt…
La muerte de un hijo
Desarata declara que la pérdida que sufre es un castigo
(Del Ramayana)
Un día, cuando ias lluvias refrescaron la tierra e hic…
El alambre de púa
Durante quince días el alazán había buscado en vano la senda por donde su compañero se escapaba del potrero. El…
La inaccesible novia
No pasa una semana sin que, en Ginebra o en Lucerna o en Interlaken o en cualquier otra población suiza, un diario publique, indife…
No abandones
Cuando las cosas vayan mal como a veces ocurrirá
Cuando el camino que recorres con dificultad parece todo cuesta arriba
Cuando los…
Instrucciones para llorar
Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el esc&aacu…
El marqués de Lumbría
En toda la ciudad de Lorenza no se hablaba luego sino de la entereza varonil con que Carolina llevaba adelante sus planes. Salía a di…
El monte de las ánimas
II
Los servidores acababan de levantar los manteles; la alta chimenea gótica del palacio de los condes de Alcudiel despedía u…
La muerte de la emperatriz de la China
Delicada y fina como una joya humana, vivía aquella muchachita de carne rosada, en la pequeña casa que tenía un salonci…
Odio desde la otra vida
Fernando sentía la incomodidad de la mirada del árabe, que, sentado a sus espaldas a una mesa de esterilla en el otro extremo …
Lunes o martes
La última diosa
A Alfredo Vicenti
Las fuerzas interiores del planeta, en oculta labor, con escondidos movimientos, con solapadas turbulencias, ve…
La promesa
Mateo de Zalbidea y Pérez era un hombre como los demás, y no es poco ser.
Digo que este Mateo se había enamorado a los…
La creación
La mujer y el hombre soñaban que Dios los estaba soñando.
Dios los soñaba mientras cantaba y agitaba sus maracas, envue…
Si mis manos pudieran
(Libro de Poemas, 1921)
Yo pronuncio tu nombre
en las noches oscuras,
cuando vienen los astros
a b…
Espérame
En busca de luz para mis cansados ojos, fui un verano a Deva, a tomar los baños de su agitado mar, y entre los bañistas conoc…
Sonetos de amor
Si bronce, piedra, tierra y mar extenso
Son doblegados por la triste muerte,
¿Qué podrá contra su ira la bellez…
Los amos
Cuando ya Cristino no servía ni para ordeñar una vaca, don Pío lo llamó y le dijo que iba a hacerle un regalo.
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El artista
El guardavía
Página 2
Puntual con mi cita, la noche siguiente puse el pie en la primera hendidura del zigzagueante camino cuando los reloje…